JEREMY Y YOLANDA CAPÍTULO Nº 32 CUENTO

Carla, decidió que ya era hora de salir de la habitación, cogió algunas prendas que necesitaría después de ducharse, en el cuarto de baño de aquella planta.

Salió y cerró la puerta.

Todavía llevaba su pijama veraniego, el pantalón muy cortito dejaba ver sus buenos muslos, y la parte de arriba desabotonada casi del todo.

A eso, que se escuchó otra puerta abrir y cerrar.

Al ver a Jeremy, mentalmente se dijo

-¡Ya verá este, quien soy!


-¡Buenos días Jeremy! ¿Estás mejor?

Lo dijo en tono meloso, y muy flojito.

No quería que su padre se enterara de nada, el hombre dada su integridad podría estropearle lo que se traía entre manos.


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jueves 2 de febrero de 2012

LAS MONEDAS DE PLATA CAPÍTULO 43, ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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obra cómica escrita por mi
                                               
Romeo ya tenía el agua del baño preparada, se iba a bañar y se quedó en calzoncillos de esos bien largos.
Cerró la ventana de un golpetazo, ya que tenía miedo a resfriarse.
Se metió en el agua, y al estar demasiado caliente pegó un grito, suerte que no tenía vecinos, ya que los hubiese a todos asustado, pensarían que algo gordo le habría sucedido.
No había vecinos, pues susto para ellos tampoco...


Con un cacito, se echó agua en la cabeza, se la frotó con una pastilla de jabón, y restregó su pelo con cuidado, no quería que se le cayesen más de los debidos.
Pero ni con esas...en sus manos un gran matojo se le habían quedado, y al verlos su corazón de pronto se le había acelerado.


-¡Rediez, pronto no tengo ni un pelo! y todavía estoy sin amancebar, como no me dé prisa a Julieta para mujer no pillo, así que esta noche me declaro ya en serio, que llevo años perdiendo el tiempo.
Cuando tuvo su pelo aclarado, empezó a lavarse el cuerpo, había que ser memo se estaba quedando en los huesos, si más parecía a Don Quijote, que a uno de alta alcurnia como era el, seguro que debido a sus escarceos de sexo sin freno.
Se secó con una gran toalla, que en sus tiempos seguro que era blanca, pero ahora era más bien parda, pero era corto de vista así que a el, le seguía pareciendo bien blanca.


Una vez aseado, se dispuso a cenar con cuidado, no quería mancharse y para ello se puso delante un gran trapo que ató a su cuello, y que cubría también su cuerpo y piernas.


-¡Parezco un bebé! de esos que te echan la papilla encima si te descuidas, hay que ser torpe pero sino lo hago me pongo sucio como un cerdo. Estoy deseando amancebarme, bueno casarme que queda más moderno, para ver si Julieta me lleva por mejor camino, que esto de ser soltero ya me está cansando...
Verónica
Continuará

viernes 6 de enero de 2012

LAS MONEDAS DE PLATA CAPÍTULO 42, ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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A la pobre Adelita por poco le da un síncope, al ver el interior de la vivienda.
Había muchísimo desorden y el suelo no estaba demasiado limpio, no había visto una escoba desde no se sabía cuando, y todo el lleno de pelusa bien oscura, el polvo acumulado se podía coger con las manos, y eso que solamente había visto una estancia de la casa, se sentó en una silla para tomar aliento.
Cuando pudo hablar lo hizo para pedirle un poco de agua, de repente se había secado su garganta.


-¡Tengo sed!


-¡Ahora mismo, mi Adelita!


Vidal le trajo un cuenco con agua, ella miró el contenido y sino hubiese sido por la urgencia que tenía por bebérsela se la hubiese arrojado en la cara a su amorcito.
Hizo de tripas corazón, y de un sorbo se lo bebió entero, aunque le había dado algo de asco, al pensar que aquel cuenco no estaba del todo limpio.


-¡Parece que a vos Adelita, no le ha gustado la casa! 


-¡Si mi amor! lo que no me gusta es que lo que vi, todo desordenado y sucio.


-¡Soy un caballero, y vivo solo! ¿que quiere Adelita? sino sirvo para estar todo el día fregoteando, si me viesen mis amigos me insultarían por marica, y eso sería lo último que yo querría.


-¡Bueno Vidalín ya me he rehecho!, así que siga enseñándome la casa que voy a compartir con vos.


Y dicho y hecho le enseñó la casa, primero la planta de abajo, después la de arriba que todavía estaba más guarrilla.
Verónica
Continuará

miércoles 7 de diciembre de 2011

LAS MONEDAS DE PLATA CAPÍTULO 41, ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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Desde la lejanía Vidal apreciaba un bulto muy colorido.
-Que será?
Se dijo, y a medida de que más cerca estaba, se dio cuenta que no era un bulto, era Adelita 

-Que querrá si yo no quiero verla?
No quería, pero sus pasos iban avanzando hasta ella.
-Vos que quiere, si ya habíamos roto?

-¡Yo no he roto! fue vos el tonto, en mi trabajo ya se sabe Vidal hay que fingir mucho, y eso es lo que yo estaba haciendo, aunque vos a mal se lo tomó.

-¡La oí decir cosas, que no me gustaron!

-¡Ya sabe mi amor que era fingimiento, a ese había que mantenerlo contento para que volviese de nuevo.

-¡No quiero, que vos con nadie más se acueste por monedas de plata! quédese conmigo Adelita y no se arrepentirá nunca.

-¡Me quedo! a ese burdel nunca más vuelvo.

Los dos se besaron, aunque para hacerlo Vidal se agachó bastante para llegar a su boca, que más o menos le quedaba a la altura donde Vidal tenía el pecho.
Y abrazados entraron para dentro, aun se pudo escuchar a Adelita lanzar un grito
-Que es esto?
Verónica
Continuará

lunes 21 de noviembre de 2011

LAS MONEDAS DE PLATA CAPÍTULO 40, ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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Se hizo ya de noche entre lloriqueos y suspiros por parte de Vidal, Romeo ya estaba hasta la mismísima coronilla de su amigo, que parecía no tener prisa por marcharse, así que de pronto y sin vergüenza alguna se decidió a ponerle de patitas en la calle, aunque utilizó un poco su diplomacia.


-¡Amigo vos ya debería recogerse en su casa! mañana verá las cosas de manera distinta, ande y marchese y se acueste se tome un cuenquito de buen vino, ya verá como dormirá calentito y los malos rollos se disolverán solitos ande amigo...
Diciendo esto lo empujaba hacia la calle, así que cuando Vidal se dio cuenta Romeo de un golpe cerraba ya la puerta, haciendo un buen ruido al echar un cerrojo que medía sus buenos quince centímetros.


-¡Por Dios que pelma! y a mi que me importa en los líos que se mete mi amigo
Ese pensamiento una vez tenido, le sentó en el cuerpo como un tiro, y empezó a remorderle la conciencia.


-¡Pobrecillo mi amigo! si da hasta pena el pobre haber querido amancebarse con una fulana, vaya porvenir que le esperaba.
-Yo si que tengo suerte con mi Julieta y lo que le gusta el sexo a la condenada, pienso que con ella jamás voy a pasar hambre, ¿y que pasará cuando ya no pueda sexo mantener? no quiero ni pensarlo, supongo que con la edad ese fuego se la irá apagando.
Verónica

lunes 26 de septiembre de 2011

LAS MONEDAS DE PLATA CAPÍTULO 39, ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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Al poco rato la tila, ya estaba servida. Romeo le trajo el azucarero, la cuchara estaba de azúcar un poco enganchada y sucia, lo estaba porque Romeo era bastante desastre para esas cosas, su amigo como no lo era menos, no se fijaba que aquello fuese algo asqueroso.
Se sentó enfrente de Vidal, lo miraba esperando que el otro soltase la lengua, pero tuvo que esperar a que se bebiese la tila, a la que echó dos colmadas cucharadas de azúcar, y en el primer trago se quemó la lengua.
-¡Ay que quemazón por Dios!
Una vez enfriada, se la tomó de un trago, y a continuación se echó de nuevo a llorar, y estuvo más rato del estrictamente necesario.


-¡Ay que desgraciado soy amigo! Adelita es un pendón desorejado, la pillé infraganti, y no sabe vos la de cosas que tuve que escuchar de su sucia boca.
-¡Si vos ya me lo decía! y yo ni caso, si debería pegarme un buen pescozón
Y dicho y hecho, se lo pegó con toda su fuerza.


-¡Vidal sosiguese! que lo veo muy mal.
-¡No me hizo caso! y ahora me viene llorando, Adelita es un zorrón y como tal se ha portado, o vos que esperaba? - Las hembras como ella, solo sirven para una cosa, y para más nada, uno con ellas no se casa.


Vidal notó como algo le crecía y tiraba detrás de las orejas, llevó su mano y se encontró con un buen chichón.
-¡Que desgraciado que soy, vaya chichón!


-¡No se queje tanto!, que vos se lo ha hecho antes, o no recuerda el pescozón que se ha dado?
Verónica
Continuará

sábado 10 de septiembre de 2011

LAS MONEDAS DE PLATA CAPÍTULO 38, ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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Vidal gritó el nombre de su amigo, aún antes de haber llegado y visto.

-¡Romeo amigo, a vos necesito! 

El amigo que andaba por allá cerca, asomó por una ventana la cabeza.
-Que quiere amigo? ¡hace días que a vos no había visto!

Vidal con las lágrimas ya casi en sus ojos, esperaba que su amigo abriese la puerta.
Escuchó como Romeo, metía su grandísima llave en la misma.

-Que le trae por aquí, Vidal? -uf que veo, me parece a mi que a vos algo grave le sucede.

Y dicho esto, Vidal empezó a llorar como un crío.

-¡Tenía razón amigo! Adelita no es mujer para mi.

-¡Eso ya se lo había yo dicho! aunque vos ningún caso me hizo.
 -Ande pase que le prepare una tila, para que se tranquilice
Los dos entraron, y de un portazo Vidal cerró la puerta.


-¡Tenga cuidado amigo! que si la rompe va a entrar frío, que ya sabe que para los arreglos soy completamente nulo.


Vidal se sentó en una ancha silla, mientras su amigo le preparaba aquella esperada tila, que deseaba le hiciese maravillas.
Verónica
Continuará

lunes 8 de agosto de 2011

LAS MONEDAS DE PLATA CAPÍTULO 37 , ROMEO Y JULIETA VERSIÓN DE VERÓNICA

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Vidal no tenía ni idea, de lo que en el burdel había sucedido tras su marcha.

El caballero viendo la cara que había puesto Adelita, y el semblante tan blanco se asustó.

-Adelita, que le pasa?
Quiso el hombre saber, se figuraba que eran cosas de mujeres, ciertamente eran bien raras, y la que tenía en casa mucho más todavía, la devolvería de buena gana a sus padres si los tuviese, pero en fin...
Había aportado al matrimonio su buena dote, así que aguantarse tocaba.

Otilia la madame, dejó sus monedas de plata puestas a buen recaudo, que era ni más ni menos que su abultado pecho, los clientes del burdel no sabían que allí guardaba lo que durante el día se iba generando, y pensaban que tenía aquella descomunal delantera, aunque las malas lenguas decían que era más plana que una tabla, y que lo que en apariencia parecía y no era, podría ser un buen relleno para parecer tener.

-A vos que le pasa Adelita?

-¡Nada! ella gimoteó

-Nada no es respuesta, ¡ande y dispare!

-Vidal, me escuchó algunas palabras que mal le sentaron

-Y que?, ni que vos fuese algo de el

-¡Estamos enamorados! nos íbamos a amancebar

-¡No me diga! y cuando me lo iba a decir?
Preguntó la mujer, bastante cabreada

-¡Al final de esta semana!

-Y supongo que el trabajo lo va a dejar, es así?

-¡Si!
Lo pronunció muy despacito, temía la reacción de la madame, después de haberla tanto ayudado, no era para menos.

-¡Ni hablar! vos no me deja en la estacada, debo buscarme otra antes de que se vaya.

Adelita se secó los ojos con el vestido, dejó al descubierto sus gordos muslos, el caballero la miraba indecorosamente, si fuese por el se la llevaría otra vez para arriba, pero bien pensado ya no estaba para semejante trote, además de tener en el bolsillo lo justo, para pagar aquel servicio.
Su mujer no le daba gran cosa, no quería que su marido fuese con mujeres malas, aunque el que era bien avispado de vez en cuando metía la mano dónde ella las moneditas guardaba, tenía tantas que ni se enteraba cuando el aquel sitio saqueaba.
Verónica
Continuará