Cincuenta años dieron para que la mujer se casase, a su vez diese a luz, que aquella niña se hiciese mujer, se casase, tuviese una niña, creciese.
Y tuviese un grandísimo parecido con su abuela.
El hombre le perdió la pista y de eso nada sabía, aunque pudo suponer que no iba a ser la misma, jaja.
El hombre le perdió la pista y de eso nada sabía, aunque pudo suponer que no iba a ser la misma, jaja.
Ahí queda eso.
Verónica O.M.
El caso es que él la recordaba. Besetes.
ResponderEliminar!Jope!.. la de cosas que pasan en cincuenta años..
ResponderEliminarUn abrazo Verónica..
Una situación de novela Vero, que emosión... que melancolía por tanto amor guardado.
ResponderEliminarBesos Vero y feliz fin de semana :)
Vaya... yo pensaba que sería algo más misterioso...
ResponderEliminarEnamorado de un recuerdo, de una imagen que al cabo de los años, le vuelve de carne y hueso, tremendo!
ResponderEliminarSaludos.